Rehenes

Ahora ya sabeis por qué no soy de esas personas que no prestan libros. Con lo bien que me lo paso cuando no regresan resarciéndome de la pérdida. Vosotros veréis, si queréis que os preste un libro… Microrrelato escrito en 2012 para Paraíso4.

Querida hermanita:

Deja de mirar con incredulidad ese hueco vacío en tu estantería: obra en mi poder y no te será reintegrado hasta que no hagas lo propio con el mío. No me mientas, lo vi con mis propios ojos, ignominiosamente flaqueado por esas porquerías que lees. ¡Burdo intento de camuflaje!

Si mis exigencias no son satisfechas, leeré tu libro, armada con rotuladores fluorescentes de todos los colores: no dudaré en usarlos.  Sabes que no bromeo, no me pongas a prueba. Para mí tampoco es plato de gusto, siento aún más desprecio por los autores de tu biblioteca que tú por los de la mía. Lo cual no ha impedido que hayas rapiñado mi estantería en casa de la mama, refugio que creía a salvo de tus garras. ¡Arpía!

Seamos razonables y solucionemos este desagradable incidente como personas civilizadas. Devuélveme mi libro y nadie resultará herido.

Besitos

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