El perro de la guerra y el dolor del mundo, Michael Moorcock

Recupero esta reseña del 2012 para Paraíso4 a propósito de la entrada de la semana pasada en fantasiabreve.wordpress.com  sobre Elric de Melniboné.

AUTOR: Michael Moorcock.

IDIOMA ORIGINAL: Inglés. The War Hound and the World’s Pain.

PRIMERA EDICIÓN: Timescape Books (1981)

OTRAS EDICIONES: Miraguano Ediciones (1987) 237 páginas.

Según mi amigo y hace tiempo compañero de página Ferran Canetenc, para seleccionar un libro de entre varios acumulados en la pila de lecturas, ni sinopsis, ni portada, ni autor de renombre… no hay nada mejor que leer el primer párrafo del libro en cuestión, y a continuación, el último. Si hacemos este experimento con El perro de la guerra y el dolor del mundo, el resultado es esta bomba de relojería haciendo tic-tac.

Los que vayáis a indignaros por comeros un posible spoiler de una novela publicada en 1987  por si hasta el 2046 no tenías pensado leerla y ahora ya os la he jodido, solo puedo deciros tres cosas: el Titanic se hunde, a Jesucristo lo crucifican y me podéis chupar un pie.

«Fue el mismo año en que la ola de crueldad exigía no solo la crucifixión de los jóvenes campesinos, sino también la de sus animales, cuando conocí a Lucifer y fui transportado a los Infiernos, pues el Príncipe de las Tinieblas deseaba cerrar un trato conmigo»

«E imploro con premura a todo hombre o mujer que lea esto y lo crea para que siga lo que mi mujer y yo mismo comenzamos: Haced la obra del diablo. Y pienso que veréis el Paraíso antes de que pueda verlo vuestro Amo»

¡Irresistible! ¡Impecable! Así se empieza a contar una historia: echando un gigantesco anzuelo ahíto de carnaza chorreante. Y así se termina, de forma contundente y lapidaria. ¡Aprended, escritorzuelos!

Los primeros capítulos son tremendos. Si el primer párrafo engancha, la presentación del personaje principal, sus antecedentes y circunstancias va provocando salivación progresiva con un ritmo de avance endiablado donde las páginas se auto desintegran delante de los ojos. Es brutal.

Sin embargo este ritmo es difícil de mantener a lo largo de 237 páginas. Inevitablemente, hay momentos de relajación y concesiones a una mezcla de géneros que no me ha terminado de convencer.  El principio nos presenta un relato pseudo-histórico, la reproducción de un supuesto manuscrito del siglo XVII firmado por el capitán Von Bek.  En cuanto están despachados los preliminares y estamos situados en el contexto, hasta ese momento realista, comienza un relato de fantasía con elementos sobrenaturales no demasiado bien anclados a todo lo anterior. Tras la entrevista de Lucifer con Von Bek (apodado «El perro de la guerra»), éste emprende la búsqueda de un objeto, «El remedio del dolor del mundo», que durante todo el libro se empeñan en llamar Santo Grial. Dicha búsqueda se desarrolla a medias entre el mundo terrenal y una localización denominada «La marca media», una especie de tránsito entre los dos mundos. Y ahí es donde para mi gusto la novela pierde algo de fuelle.

Porque se deja llevar por la narración de acontecimientos y sucesos, acción y reacción. Los personajes corren aventuras, encuentran enemigos y aliados, libran escaramuzas, vistan ciudades fantásticas… Lo cual es muy bonito todo, pero deja de lado la parte más interesante del libro, la que captó mi interés desde el principio: la concepción del bien y el mal, la percepción de la transcendencia y la moral del personaje en el contexto de su época; el dilema ético que se le presenta y su resolución.

Me gusta mucho la naturaleza de los personajes, más ricos en matices que el héroe clásico, esforzado en sus nobles causas y misiones (a.k.a. pringado). Me gusta que se confundan los límites entre el bien y mal, y que los personajes parezcan de carne y hueso y no estereotipos. Por eso no me gusta que la narración caiga en la fácil tentación de adorar a Propp y Vogel. Me parecen concesiones a un tipo de lector al que sabes que no le enganchas si no es con una buena pelea contra un dragón dentro de una pajarera. Por cierto, si alguien entiende el sentido de esa escena en la trama que me lo explique. Soy toda orejas.

Hacia el final del libro, y con toda la dosis de artificio fantástico ya cumplimentada, se retoma el tono menos fantasioso y más metafísico (o como queráis llamarlo) de la narración con las conclusiones del Capitán sobre todo lo acontecido y sus repercusiones en el mundo, que ya conocéis puesto que quedan bien reflejadas en el último párrafo. Esta parte me parece precipitada, se pasa por encima de ella de puntillas para cerrar a toda leche una vez que toda la acción está desenlazada y todas las tramas secundarias cerradas.

Yo hubiera disfrutado más si en la narración tuviera menos protagonismo el viaje físico de Von Bek y más peso el interesante planteamiento que le lleva a emprenderlo. Aunque reconozco que sin espadazos, sin los ejércitos del duque de Arioch y sin el maníaco asesino enloquecido por el ansia de dominar el mundo, a lo mejor hablaríamos de otro libro: de uno muy aburrido lleno de divagaciones filosóficas sobre el pecado y la redención. Tal vez el punto discordante esté en que se percibe una separación estanca entre los dos planteamientos en vez de correr a la par, lo cual hubiera sido, nunca peor dicho «divino». (Perdón —sorry not sorry— por la maldad)

De todos modos, es un libro cuya lectura ágil y avance rápido. Quien quiera saber el cómo y por qué Von Bek nos alienta a hacer la obra del diablo, no perderá mucho tiempo en ello. Y creo que no se arrepentirá. Como mínimo garantiza entretenimiento y del bueno. Estamos hablando de uno de los autores de novela fantástica más prolíficos y laureados.

Aprovecho para meter la puya al sector editorial, aunque en este caso no sé ni a quién se la estoy metiendo, con el peligro que eso conlleva. Es que últimamente le he cogido afición a quejarme por todo, cual pitufo gruñón: es divertido.  El perro de la guerra y el dolor del mundo está descatalogado. Encontrar un ejemplar sí que es la búsqueda de un objeto raro y extraordinario, y no el Santo Grial. Además la traducción, al menos de la edición de segunada mano que tengo, es… Juzguen ustedes mismos, damas y caballeros, comparando con el original:

It was in that year when the fashion in cruelty demanded not only the crucifixion of peasant children, but a similar fate for their pets, that I first met Lucifer and was transported into Hell; for the Prince of Darkness wished to strike a bargain with me.

Yo que aún no me había repuesto de aquello de «la portadora de tormentas» como traducción de Stormbringer

En fin, sed malos, gusapiros míos.Uh-Uh. Uh-Uh.

2 pensamientos en “El perro de la guerra y el dolor del mundo, Michael Moorcock

  1. Me parece una muy buena técnica esa de leerse el primer y el último párrafo. Lo aplicaré a los siguientes libros que lea. Este me había intrigado, pero si dices que está descatalogado, no sé si lo leeré. Y muchas gracias por el enlace!

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  2. Pingback: Conocer la fantasía, una bibliografía básica | Activos Tóxicos

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