Noches lúgubres, José Cadalso

¿A que ya os habíais pensado que no iba subir nada original, que solo iba a reciclar mis reseñas más rancias? Pues nopes.

Portada Noches lúgubres

TÍTULO: Noches lúgubres

IDIOMA ORIGINAL: Español

PRIMERA EDICIÓN: publicada por entregas en El Correo de Madrid (o de los ciegos), entre diciembre de 1789 y enero de 1790. Casi dos siglos después, Nigel Glendinning dio a conocer una copia manuscrita fechada en torno a 1775, existente en el Museo Británico.

Pieza rara, ahí donde las haya, en la tísica literatura prerromática española, con clara influencia de la novela gótica, toda su pasión, arrebato y elementos tétricos y macabros.  No sé cómo demonios, ni con la técnica de «la moraleja» (mostrar la depravación para causar espanto con intención aleccionadora), este texto puso esquivar la censura e incluso la Inquisición. Es bruto hasta hoy, y no solo por lo explícito de la profanación de cadáveres, ni no por la crítica institucional a la familia, el orden público, la justicia… No deja títere con cabeza.

Estructura en tres «noches», tres actos dialogados, inspirado, posiblemente, en Pensamientos nocturnos, Edward Young (Upham, 03/07/1683 -Welwyn, 05/04/1765):  Poema dividido en nueve partes, «noches», a lo largo de las cuales se contrapone la fragilidad del ser humano frente a la muerte. Se inscribe entre los poemas «de cementerio», un estilo en el que abundan las referencias a la muerte, características propias del romanticismo y la literatura gótica.

Noche primera: Tediato, el personaje principal, ha quedado con Lorenzo, sepulturero, para desenterrar un cadáver. Finalmente, no les da tiempo, entre otras cosas porque Tediado larga unas peroratas del copón sobre la maternidad, la paternidad, la amistad… Lorenzo se pregunta de quién será la tumba y ahí el autor aprovecha para hacer una crítica muy feroz de… todo lo que se menea. Es que para dedicarse a la profación hay que ir un poco más espabilado, hombre; menos cháchara y más darle a la pala. De ahí que al final no les da tiempo a llevarse el cadáver, pero sí a abrir la tumba y regodearse en su putrefacción. Tediato declara su intención de llevarse el cadáver de su amada para yacer con él y posteriormente suicidarse haciendo arder la casa.

Noche segunda: Tediato se dispone a acudir a la cita con Lorenzo, con quien ha quedado para terminar el trabajo. Pero se ve envuelto en un altercado y es detenido por «la justicia» y llevado a la cárcel, donde se le acusa de asesinato y se da por cierto su ajusticiamento, idea que a Tediato le agrada y en la que se regodea. Se lo cuenta a «el carcelero» con pelos y señales. Muchos pelos y muchas señales. Finalmente se aclara el malentendido, tal vez porque al carcelero loca le tiene que tener la cabeza, y es que rajando tanto las noches son lúgubres, pero sobre todo largas, para el pobre a quien le toca la chapa. Es puesto en libertad, así que corre a a ver si encuentra a Lorenzo. A quien encuentra es a su hijo, que le cuenta las calamidades por las que pasa la familia: miseria, hermanos enfermos y muertos, madre muerta, abuelo muerto… El niño conduce a Tediado con Lorenzo, al que aconseja enterrarse vivo con sus familiares muertos. Quedan para el día siguiente, porque obvio que esta noche tampoco le ha cundido mucho. Eso sí…

«Bienvenida seas, noche, madre de delitos, destructora de la hermosura, imagen del caos del que salimos» «Te compadezco tanto como a mí mismo, Lorenzo, pues la suerte de ha dado tanta miseria y te la multiplica en tus deplorables hijos… Eres sepulturero… Haz un hoyo muy grande, entiérralos a todos ellos vivos, y sepúltate con ellos. Sobre tu losa me mataré diciendo: Aquí yacen unos niños tan felices ahora como eran infelices poco ha, y dos hombres, los más míseros del mundo.»

Tercera noche: Tediato y Lorenzo se declaman dramáticamente sus mutuas desdichas. La obra acaba abruptamente justo cuando se disponen a culminar la profanación. En ediciones posteriores al manuscrito londinense se incluye el final de la tercera noche e incluso una cuarta noche, obviamente ya no atribuidas a Cadalso.

José Cadalso, biografía. Cádiz, 8 de octubre de 1741 – San Roque, 26 de febrero de 1782. De familia noble (señorío de Vizcaya), su madre muere al darle a luz y apenas conoce a su padre, ausente en viajes de negocios. Se cría con un tío jesuita y viaja por toda Europa. Finalmente se mete a militar un poco por contrariar los deseos de su padre, y más tarde por dificultades económicas una vez dilapidada la herencia familiar.

En Madrid frecuenta círculos literarios y «chischiveos» con personajes como el conde de Aranda. Abandona Madrid, desterrado, ya que se le atribuye la difusión de un libelo satírico sobre las costumbres amatorias de la época: Calendario manual y guía de forasteros en Chipre. Es decir, que del carácter provocador y rebelde de Cadalso no hace falta dar muchos más datos. Podría parecer, pues, que Noches lúgubres fuera el mero resultado de unir ganas de escandalizar la moral pacata de la época (confieso que la idea debía de resultar tentadora) con el hecho de haber viajado por Europa lo suficiente para entrar en contacto con las corrientes literarias en voga de la época, pero… no.

Al volver del destierro se enamora locamente de María Ignacia, una actriz que cual vulgar heroína trágica muere de fiebre tifoideas. Al parecer la escena del desenterramiento de Noches lúgubres podría haber sido real.

Sufre una depresión en la que se traslada a Salamanca. Ahí escribe poesía melancólica y filosófica y termina sus Cartas marruecas, además de reunir un grupo de intelectuales y poetas locales a su alrededor: fray Diego González, Juan Pablo Forner, León de Arroyal y dos jóvenes poetas, el salmantino José Iglesias de la Casa y el extremeño, estudiante en la Universidad de Salamanca, Juan Meléndez Valdés.

Muere en el sito de Gibraltar, por herida de guerra, a los cuarenta y un años. Qué lastimica, con la diversión que nos podría hacer dado este hombre de haber vivido algunos añitos más…

Bibliografía: SEBOLD, Russell P. (1974): Cadalso: el primer romántico «europeo» de España. Madrid: Gredos, 1974

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