Leo Autoras Octubre, Pandemia Edition

Para quien no lo sepa, #LeoAutorasOct es una iniciativa creada en 2016 alrededor del día de la mujer escritora (14 de octubre). Su objetivo es darle visibilidad y máxima difusión a la literatura escrita por mujeres.  Para más información aquí está el blog: https://leoautorasoct.wordpress.com/.

Pues ya está octubre a la vuelta de la esquina, y vuelvo con mi lista de #LeoAutorasOctubre, pandemia edition. Tengo claro que no, no voy a leerme en octubre toda esta pila; pero al igual que el año pasado me servirá de recopilación de lecturas pasadas y guía para los meses venidos. En esta santa casa se lee autoras todo el año, y este viene cargadito.

  • El club de lectura del Banco del Tiempo de Valladolid, después de unos meses vacilantes recupera la actividad. Tendrá que ser on-line, eso sí. Quién más y quien menos tenemos en nuestros círculos familiares personas sensibles a las que proteger de posibles contagios. Independientemente de lo que las autoridades permitan, hemos adoptado la medida de no volver a reunirnos en persona hasta que exista una herramienta eficaz para tratar la COVID-19. El título elegido ha sido El infinito en un junto de Irene Vallejo (Siruela, 2019), del cual nos han llegado buenas opiniones. Confieso que los primeros capítulos no me pueden haber dejado más fría y no ser un libro de club seguramente hubiera regresado a la estantería sin más contemplaciones; pero a los libros de club suelo darles algo más de tregua ―no mucha más― así que ya veremos hasta dónde llego. ¿Por qué se me atragantan tanto estos libros que toooodo el mundo asegura que son maravillosos, una delicia, un puro canto de amor a la literatura y los libros?
  • Los deberes hechos. Sí señor. ¿Por qué dejar a la maravillosa Nieves Moríes para octubre, si tengo Agujeros del sol (Dilatando Mentes, 2020) desde casi el día que asomó sus páginas al mundo? Confieso que me ha costado algo más meterme en esta novela que en Asuntos de muertos (Cerbero, 2019). Sin embargo, y aun a falta de elemento sobrenatural, Agujeros tiene la marca de la casa de Mories: ese terror de la incomodidad, la toxicidad y los conflictos enquistados que cuando estallan lo ponen todo perdido. Insisto en que si Nieves no se lleva este año el Ignotus a mejor novela pienso crear un premio Igmortus y dárselo yo misma. Más pendientes tachadas de la lista: la salmantina Ana Roux con Larga vida a la reina (Cerbero, 2019) e Hijas de la guerra (Cerbero 2018). Me ha gustado más el primero más que por otra cosa por ser autoconclusivo. Ambos tienen una prosa bien conducida, estilosa y con ritmo. Pero Hijas de la guerra deja la sensación de ser un fragmento de algo mayor que ya me intuía yo que no cerraba ninguno de los arcos y «eso no se hace, caca». Salvo que seas George R.R. Martin. O Emilio Bueso. O … que no se hace, joder. También han caído en estos meses de atrás La maga y otros cuentos crueles (Cazador de Ratas, 2015) de la siempre recomendabílisima Elia Barceló, El año de Gracia de Cristina Fernández Cubas (Tusquets, 1985), Sobre los huesos de los muertos (Océano, 2015) de la flamante premio Nobel Olga Tokarczuk y La compañía Amable (Cerbero, 2018) de Rocío Vega, que nos acompañó en una de las tertulias de la asociación y de la que esperamos noticias.
  • Los deberes por hacer: entre mis propósitos de año nuevo estaba quitarme más que una eterna pendiente una espina clavada en el costado: la enorme Ursula K. Le Guin. ursulaNo será que no tengo por dónde empezar, ¿eh? Seguramente atacaré el especial de Supersonic (Cerbero, 2018) coordinado por Cristina Jurado.
  • Más deberes por hacer. En octubre eje temático en la Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror será, cómo no, Halloween el día de difuntos, con sus flores marchitas, cementerios y todas esas cosas que no me gustan nada sobre las que ya hice un artículo en el mes dedicado la resurrección. Así que fácil me lo ponen para ponerle las garras encima a La voz de los muertos, guía de símbolos olvidados de los cementerios de Fátima Elías, con ilustraciones de Antonio Seijas (Reino de Cordelia, 2020). También me esta mirando con ojitos Cuerpos, las otras vidas del cadáver de Erica Couto-Ferreira (Gasmask 2017).
  • Mis chicas cylconitas. Ana García Herráez está de estreno en este año tan complicado para sacar adelante novedades editoriales. Pero ahí estamos: su nuevo trabajo se llama Muerte, tú morirás (Apache Libros, 2020) y ojalá sea cierto. A Patricia Reimóndez Prieto, Kate Lynnon, Ana Rosa García y Yolanda Fernández Benito las podéis leer, este año sí, en Kalpa V, relatos de naves nodrizas de Castilla y León. Por tres euritos de nada en Lektu, y ya media docena de reseñas favorables y lectores contentos. Kate Lynnon también presenta novedad este año, Las lágrimas de los dioses (Ediciones Hati, 2020). En su momento beteé esta novela corta y me dejó muy buen sabor de boca. Ahora la releeremos en conjunto varios socios y socias y veremos lo que nos da de sí. No me olvido de las reseñas y recomendaciones de Beatriz Alcaná, porque de ellas siempre me surgen nuevas lecturas (¡deja de crearme necesidades, por favor!) como la saga de novelas de Enola Holmes de Nancy Springer.
  • Que no se diga que en mi lista falta internacional. Las «grandes damas» del terror en castellano. Porque ya lo comentamos un día en el chat de la asociación: las mujeres si escribimos terror, pues «grandes damas». Si eres hombre mejor «el estefenquín ―acompáñese de tu nacionalidad―». En cualquier caso, imprescindibles en mis listas siempre están, porque hay sitio y si no les hace Mariana Enríquez (Nuestra parte de noche, Anagrama 2019, premio Herralde de novela) y Mónica Ojeda (Mandíbula, Candaya 2018).
  • Chicas nuevas en la ciudad. Seguimos con el terror, en este caso con dos autoras que no es que sean nuevas en esto (ambas tienen trayectoria a sus espaldas) pero por algún motivo recóndito yo no conocía hasta, como quien dice, ayer por la mañana: Malenka Ramos y Mado Martínez. De Malenka Ramos ya leí en su día Lo que habita dentro (Ediciones B, 2017) y solo puedo decir que si hay una Estefanía Reyes española esta es ella, porque Lo que habita dentro es It en Galicia con un conejo blanco gigante haciendo de payaso asesino. Y entre lo uno y lo otro, a medio camino entre no saber si partirme el eje de la risa o qué, lo cierto es que la novela cumple: entretiene, tiene sus momentos de tensión y lo que me viene gustando a mí un conejo blanco gigante asesino os lo cuento otro día despacio porque es una historia muy larga y también es de terror. Bueno, no, es de espada y brujería (más o menos, ejem); se llama Las crónicas del Gran Conejo Blanco y guarda una estrecha relación con el complejo de menstruación frustrado de Conan.

Gusapira… ¿No has dicho que lo cuentas despacio otro día? ¿Te tenemos que aguantar la ida de pinza hoy, lo que es hoy a ahora?

Lo cierto es que cuando me dicen las cosas con ese grado de sutilidad lo capto. Seguimos.

De Mado Martínez solo sé que no sé nada y esto me inquieta. Presumo de estar muy pendiente de novedades en terror y en particular escrito por mujeres ahora que sí me fijo en quién escribe lo que compro. Vi su nombre en el programa del Celsius del 2019 y con las ganas de conocerla me quedé, que su charla se suspendió. En el 2020 mi mala pata y yo nos hemos tenido que quedar en casa, pero por ahí tengo El tren de las ánimas (Algaida, 2018).

  • En la categoría «¿se puede saber por qué no he leído yo antes a ―insértese nombre―?» siento que le voy debiendo una lectura a Verónica Cervilla. He leído muchos relatos suyos (mención especial a S, incluido en Kalpa III, relatos satánicos de Castilla y León, Apache Libros, 2017, y su premiada trayectoria cinematográfica). También sigo su labor al frente de la redacción de la revista Tártarus y la organización del festival del mismo nombre en Linares (Jaén). Pues esto se remedia a la voz de ya, porque su nueva novela se llama La bruja de Biertan (Amazon, 2020). A mí ya con brujas tienes medio camino hecho para ganarme como lectora para la causa.
  • Dos recomendaciones de Ángeles Pavía, porque la Pavía cuando recomienda, es que recomienda de verdad porque nunca le interesa recomendar por frivolidad. Y si Pavía me recomienda La acabadora de Michela Murgia (Salamandra, 2011) y Trampantojo de Marina Lomar, pues se le hace caso y punto pelota. Además, no me va nada a mí el tema de la acabadora, ni nada…

No, si yo pasaba por aquí a recomendar cuatro libros y ya me he liado. Más vale ir poniéndome al tajo, parar a descansar acaso para leer en los comentarios a vuestras autoras #LeoAutorasOctubre. ¿A quién tenéis pensado leer este mes?

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