Breve aproximación a la Ciencia Ficción

Esta entrada no tiene mucho sentido para alguien que conozca el género, pero condensa las ideas que me suelen resultar útiles para explicar la ciencia ficción desde muy abajo y cero a personas que no la conocen, o peor, creen que la conocen pero están inmersos hasta las cejas en ideas tan absurdas sobre lo que es (y no es) la ciencia ficción. No se me ocurriría contarle esto a una audiencia como el público asistente al Celsius, o a una Hispacon. Este público viene enseñado de casa. Con el público que solemos tener en nuestras ferias y presentaciones… ¡ojalá empezáramos de cero! en vez de a pelear contra los prejuicios, las ideas erróneas preconcebidas, los estereotipos absurdos… y bueno…

No voy a ser yo quien defina ahora mismo, así, en un momento y sin despeinarme, qué es ciencia ficción y qué no, después de todas las definiciones que han dado del género tantos autores, editores, y estudiosos del género. Ni pretendo enmendarle a nadie la plana. Esto es, nada más ―y nada menos, porque es jodido― una primera aproximación a explicarle la ciencia ficción al público más hostil posible. Empezando de cero. Muy de cero. Tan de cero que… Sigue leyendo

Sí es ciencia ficción

La primera vez que escuché definir la ciencia ficción como «ah, las historias de marcianitos para chavales» apreté los puños por debajo de la mesa hasta clavarme las uñas, mientras respiraba metódicamente, contado «uno-aspira, dos-expira». Porque pertenezco a una asociación entre cuyos objetivos está la dignificación de los géneros fantásticos, la divulgación como arma que derribe los tópicos y erradique las ideas erróneas acerca de la literatura que nos apasiona. Para más datos: esa asociación es la ACLFCFT. No, no tiene vocales y no se puede pronunciar. ¿Y qué?

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn, bitches.

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Mary Shelley, una biografía muy apócrifa

Artículo publicado originalmente en 2018 para El Vals de la Araña

Resulta que eres un filósofo político respetable. Más o menos. Bueno, de vez en cuando te pones un poco libertario y criticoncete con las instituciones. De hecho, sueltas un día que el matrimonio es un monopolio represivo. Pero con la boca pequeña, porque cuando se te cruza un día, de buenas a primeras, una feminista que viene de París de feministear con una nena debajo del brazo fruto de sus amoríos con un americano, te casas con ella. Eres un romántico, qué cojones. Y lo del matrimonio y eso, no iba en serio. Era broma, hombre. Y tienes otra hija. Pero va tu mujer y se le ocurre morirse. Dos bebés. Dos bebés hembras. Tienes miedo, y no puede decirse que sea infundado… Houston, Houston. ¡Tenemos un problema! ¡Sálvese quien pueda! Piensa, piensa… ¡haz algo, antes de que crezcan y sea demasiado tarde! ¡Vamos, filósofo, que es para hoy!

¡Ya lo tengo! ¡Voy a casarme otra vez! Con una mujer repelente y antipática que tenga otros dos hijos, que así me dan el carnet de familia numerosa. Los rodearé  a todos de pensadores libertarios admiradores de mi obra (de la escrita, vaya…), políticos revolucionarios y poetas románticos. ¿Qué puede salir mal? ¿Eh?

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Leo Autoras Octubre

#LeoAutorasOct es una iniciativa creada en 2016 alrededor del día de la mujer escritora (14 de octubre). Su objetivo es darle visibilidad y máxima difusión a la literatura escrita por mujeres.  

Espero a estas alturas que si a alguien se le está pasando por la cabeza hacer la estúpida pregunta de «y el día de los hombres escritores para cuándo», o se le está ocurriendo dejar un inspirado ―y extenso; siempre son extensos, qué pereza, virgen santa― comentario explicándome cómo va esto del feminismo de verdad (Trade Mark, todos los derechos reservados) sepa que se puede ir a la mierda y que su opinión que nadie ha pedido me chupa un pie. Digamos que yo soy atea y no, no se me ocurre plantarme el domingo en el altar mayor de la catedral primada de Toledo a gritar que me cago en Dios. ¿Estamos?

Dicho esto, para más información aquí está el blog: https://leoautorasoct.wordpress.com/

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Los clásicos

Hace poco leyeron mis pobres ojos un hilo en Twitter que me entristeció mucho. La prepotencia, malas maneras e incluso los insultos de este señor tan seguro de qué es la literatura de verdad (marca registrada) al que Kate Lynnon le dedicó esta entrada seguramente han convencido a no pocas personas reticientes a no acercarse a un clásico ni para tocarlo con un palo.

Y ahora es cuando los demás salimos a la plaza y tenemos que contrarrestar el daño… o al menos intentarlo. Esta entrada la escribí para Paraíso4 allá por el 2013 y creo que tiene todo el sentido recuperarla ahora, ya que ando releyendo para el Club de Lectura Marcapáginas de la Biblioteca Pública de Valladolid El jugador (Fiodor M. Dostoievski) y estoy disfrutando como una gorrina.

Nunca he tenido con ellos una relación de amor verdadero. Más que atracción, sentía por ellos respeto, como por las personas mayores de canas venerables y presencia seria. Pero ahora que me miro en el espejo y asoma algún hijoputa pelo blanco y cada vez me cuesta menos levantar la ceja izquierda (años de práctica han acabado cincelando esa mueca escéptica en la cara) los empiezo a contemplar desde una nueva perspectiva. Empiezo a notarlos menos distantes, más accesibles. Sigue leyendo

Yo tampoco me fijaba

Artículo originalmente publicado en El Vals de la Araña en diciembre de 2017. Me sorprendió (todavía no sé si para bien) la difusión que alcanzó (llaménosle “éxito”, así, entre comillas). Lo recupero porque el contenido de este artículo lo considero vigente. Y porque me recuerda que tener un éxito, por pequeño y de mierda que sea, hay quien no te lo va a perdonar.

Yo solía decir eso, que yo no me fijaba en sin un libro estaba escrito por una mujer o un hombre, si no en que el libro me pareciera atractivo. Yo también creía que esta variable no influía en mi criterio a la hora de elegir lecturas. Sigue leyendo