Mi pequeño trozo de terruño en el mundo

Nací en Aranda de Duero (Burgos) hace ya una cantidad de años, para mi gusto, algo escandalosa. Si me llegan a pedir hace veinte años que apostara por mi esperanza de vida, me hubiera encendido otro cigarro. Y así sigo, más o menos, ahora que ya no fumo. Cada día me parece un pequeño milagro, un regalo. Aunque, todo hay que decirlo, a veces venga envenenado.

No es ningún secreto que soy muy fan de este pequeño trozo de sitio de mundo que me pertenece. Porque yo creo que las personas no somos «de» los sitios, si no que los sitios son de las personas. Yo no soy «de» Burgos: Burgos es mía, la parte que me toca. Toca mi memoria sentimental, la más traidora y selectiva del mundo. La más sesgada y engañosa. Esa memoria a la que no le veo ningún sentido renunciar o renegar, porque es mía.

Y por qué renunciar o renegar, cuando hablamos de Burgos, que me apuesto algo bueno que es conocido «ahí a fuera» por la catedral, la morcilla y Atapuerca. El Cid, como mucho. Esto está bien, pero faltan cosas. Muchas cosas. A mí Burgos siempre me ha parecido una maravillosa singularidad donde hay tal acumulación de rarezas fantásticas, locas, difíciles de creer para extraños, y por desgracia a veces también para propios (qué poco nos conocemos a veces, qué poco nos valoramos casi siempre…) Esta es mi entrada dedicada mi pequeño terruño del mundo, con su listado de todas las cosas ―que conozco― que inusualmente confluyen en Burgos.

Si falta algo os animo a dejármelo en comentarios y amplío la entrada con los aportes (y sus créditos) sin el menor problema. Y también os animo a explorar y conocer vuestro trocito de terruño, sin afán ninguno de competir por «quién la tiene más larga», sino por el mero placer de difundir y compartir las «rarezas» poco conocidas de cada sitio. En todos partes las hay y el día que me dé otro arrechucho de «terruñismo» advierto que por aquí van a pasar Valladolid y Zamora.

En Burgos tenemos (además de catedral, morcilla y Atapuerca)… juguemos a asociar conceptos:

  • Floración del cerezo. ¿Jerte? ―> Caderechas
  • Central nuclear. ¿Chernobyl? ―> Garoña
  • Yacimientos petrolíferos. ¿Arabia Saudí? ―> La Lora
  • Rodajes de Spaguetti Western. ¿Almería? ―>Sad Hill
  • Capilla consagrada a San Olav. ¿Noruega? ―> Covarrubias
  • Desfiladeros de montaña. ¿Pirineos? ―> La Yecla
  • Pueblos malditos. ¿Belchite? ―> Ochate
  • Pioneros de la aviación. ¿Wright, Orville, Wilbur? ―> Diego Martín Aguilera (Coruña del Conde).

Sí, tenemos un pueblo en Burgos que se llama Coruña. También tenemos un condado en Álava. Ya he advertido de que esta entrada va de que en Burgos tenemos un huevo de cosas muy poco estándar.

Abro un apartado especial para Aranda de Duero, porque el cúmulo de rarezas raras de narices persé que conozco (sí, vale, es que me he criado ahí. Juego con una cierta ventaja) me parece especialmente llamativo. Tan a menudo si «mira, mamá, salimos en la tele» es por cosas muy mierdosas que creo que estas merecen la pena salir en algún sitio.

  • Festival de música indie. ¿FIB? ―> Sonorama
  • ¿Qué pinta un helicóptero en una rotonda? ―> Todo, lo pinta todo en Aranda de Duero. Y el día de la fiesta de la patrona durante el vermú hay un pase de saltos de paracaídas después de la procesión de la virgen. Pasé mucho tiempo extrañada de que en las fiestas de los demás pueblos no hubiera paracaidistas.
  • No sé si algún pueblo de poco más de treinta mil habitantes tiene la concentración industrial de Aranda: Michelín, Glaxo y Pascual. No obstante, las únicas vacas que veréis por los alrededores de Aranda son las de La Ventosilla, la «otra» lechera que no es Pascual. Lo cual confirma que Aranda de Duero es un «real sitio» «de la leche».
  • Hablamos «cantando». Insultamos a la gente llamándole «hijundemonio». Mandamos a la gente «al coño su madre» y en vez de en «la madre que te parió» nos cagamos en la que «te pasó el puente». Por cierto, yo nací en Memphis porque así se llamaba uno de los dos hospitales que había al otro lado del puente. El puente. El de Aranda por el que se tiró, se tiró, se tiró el tío Juanillo pero no se mató. ESE puente.
  • Récord Guinness de cata simultánea de vinos. Y no me avergüenza admitir que cuando se confirmó que habíamos batido el récord la botella que tenía en la mano (fui voluntaria y estábamos recogiendo la cristalería) me la terminé a morro. No era de las baratas y jamás un vino de tanta categoría me ha vuelto a saber tan rico. Y trabajo en lo que trabajo, es decir, he bebido muchos vinos buenos.
  • Y no hay parkings subterráneos porque no puede haberlos. Damos gracias, de hecho, a que las galerías de las bodegas resisten porque el día que no lo hagan nos vamos todos como diez metros para abajo.

Una última andanada de rarezas random:

  • Otro récord Guinness. Si conocéis a alguna persona llamada «Burgondófora» o «Austiquiliniano» es posible que sea de Huerta del Rey.
  • «Tienes más cuento que Calleja». Y ese Calleja era el burgalés Saturnino Calleja, que efectivamente, tenía muchos cuentos (más que mucho cuento).
  • La mujer de Indiana Jones está enterrada en Burgos, al parecer. Y me lo creo porque a parte de la noticia que enlazo esto a mí me lo contó mi abuela, que para eso estaba ahí, en Bahabón de Esgueva (Ni Arlanza, ni Ribera).
  • El Azor, el yate de recreo de Franco, que… bueno, mejor lo leéis.

Y hasta aquí mi bañada en algo que normalmente no apruebo, porque me parece que tiene un punto «pueblerino» que sería bueno que dejáramos atrás para ser capaces de no solo conocernos, si no reconocernos, como dije antes, sin necesidad de competir por quién «yo más, lo mío más mejor». Esto es «lo mío», creo que salta a la vista que me sale por los poros que me encanta y lo quería compartir.

Espero que a vosotros también os guste y que cuando nos dejen salir por ahí, ¡por fin!, a turistear os animéis a venir a Burgos. Que no he querido mencionarlo específicamente, pero además de morcilla y vinazos, tenemos lechazo. Y le llamamos lechazo al lechazo, no a los corderos de tamaño de avestruces.

Diario de Buergos

Y en el primer número de nuestro diario hay noticias la mar de curiosas.

Últimas entradas, penúltimos tropiezos.

Recuerdo de forma brumosa, difusa en las neblinas del tiempo, haber dicho algo así como que este blog sería un repositorio para recuperar material perdido y poco más, debido a mi irremediable pérdida de fe en proyectos colectivos. Pero no consta por escrito.

Sí consta, LópezAguinaga. Lo pone en la magnífica pestaña de presentación del blog. Justo aquí, en «quienes somos»

—Perdona, pero… ¿era necesario enlazar a la entrada para dejarme en evidencia?

Ni se pregunta. Soy Gusapira Infecta, tu lado gusapiro. La razón de mi existencia es dejarte en evidencia, LópezAguinaga.

El caso es que desde hace unos meses el blog de la Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, de la mano de Manuel J. Linares al mando de la gestión de contenidos, está que da gusto verle con la revitalización de las secciones donde los socios y socias escribimos y recomendamos. Y claro, en un sitio que da gusto verlo da gusto enviar colaboraciones.

Os animo a suscribiros tanto al blog como a los nuevos canales de comunicación que estamos explorando, Instagram y Youtube, gracias a la buena mano para la edición  y montaje de video de Patricia Reimóndez.

Aquí os va un breve listado de «mi producción» de los últimos meses:

  • Un relato de navidad, «Te haré soñar». Escrito originalmente en 2007 para un certámen, creo que compite muy duramente junto con «Gordon Gardner, asesino» para el puesto de «relato con la peor suerte del mundo». «Te haré soñar» ha pasado prácticamente desapercibido por varias plataformas y webs casi como para hacer relleno, después de haber sido seleccionado para no una, dos, antologías que no llegaron a publicarse e incluso haberse alzado ganador de otro certamen (diferente de aquel para el que fue escrito, que por cierto, no llegó a fallarse nunca, a los convocantes se los tragó la tierra). Creo que aunque el relato sea una completa moñez y ninguna maravilla, no merecía este rocambolesco recorrido. Así que espero que en este nuevo acomodo suyo al fin Descanse en paz, que por cierto…
  • Una reseña. Descansa en paz, de John Ajdive Lindqvist. Para mí este libro siempre tendrá un significado muy especial. Lo leí entero, seguido, en un viaje en coche de Barcelona a Fermoselle. Reseñé este libro en 2014 para Paraíso4, escribiendo con la tablet en las rodillas en el viaje de vuelta a casa, y la titulé «945 km, todos lloviendo». Compruebo que desde entonces hasta ahora nadie se ha dignado en corregir la biografía del autor en la página web de sus editores. Magnífico detalle por su parte junto con la de no editarle desde 2012. Contenta me tenéis, editores que no editáis. Contenta.
y todos lloviendo

“Y todos lloviendo” estrictamente cierto. Todos.

El principal damnificado de este vuelco de contenidos hacia mi otra casa ha sido esta, Activos Tóxicos. Afortunadamente, me queda toxicidad para rato aunque me falte algo de actividad. Stay tunned for more rock’n’roll, gusapiros, que sé que os gusta.

Emilia Pardo Bazán, vista por Cristina Fernández Cubas

Revisión de la biografía escrita por Cristina Fernández Cubas, escrita para El Vals de la Araña en 2017.

No pretendo vender a «la Pardo Bazán» —explicación al entrecomillado un poco más abajo— como una autora de género fantástico, hasta ahí me llega la poca vergüencita que sí tengo. Es lamentable que en España no tuviéramos un Romanticismo y Postrromanticismo como Dios manda comparado con el vigor de la producción europea y americana, pero ya no tiene remedio. Y no, ese remedio no pasa por tomar algunos relatos como estandarte de lo fantástico en el conjunto de una obra fundamentalmente naturalista. Sigue leyendo

Breve aproximación a la Ciencia Ficción

Esta entrada no tiene mucho sentido para alguien que conozca el género, pero condensa las ideas que me suelen resultar útiles para explicar la ciencia ficción desde muy abajo y cero a personas que no la conocen, o peor, creen que la conocen pero están inmersos hasta las cejas en ideas tan absurdas sobre lo que es (y no es) la ciencia ficción. No se me ocurriría contarle esto a una audiencia como el público asistente al Celsius, o a una Hispacon. Este público viene enseñado de casa. Con el público que solemos tener en nuestras ferias y presentaciones… ¡ojalá empezáramos de cero! en vez de a pelear contra los prejuicios, las ideas erróneas preconcebidas, los estereotipos absurdos… y bueno…

No voy a ser yo quien defina ahora mismo, así, en un momento y sin despeinarme, qué es ciencia ficción y qué no, después de todas las definiciones que han dado del género tantos autores, editores, y estudiosos del género. Ni pretendo enmendarle a nadie la plana. Esto es, nada más ―y nada menos, porque es jodido― una primera aproximación a explicarle la ciencia ficción al público más hostil posible. Empezando de cero. Muy de cero. Tan de cero que… Sigue leyendo

Sí es ciencia ficción

La primera vez que escuché definir la ciencia ficción como «ah, las historias de marcianitos para chavales» apreté los puños por debajo de la mesa hasta clavarme las uñas, mientras respiraba metódicamente, contado «uno-aspira, dos-expira». Porque pertenezco a una asociación entre cuyos objetivos está la dignificación de los géneros fantásticos, la divulgación como arma que derribe los tópicos y erradique las ideas erróneas acerca de la literatura que nos apasiona. Para más datos: esa asociación es la ACLFCFT. No, no tiene vocales y no se puede pronunciar. ¿Y qué?

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn, bitches.

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Mary Shelley, una biografía muy apócrifa

Artículo publicado originalmente en 2018 en El Vals de la Araña

Resulta que eres un filósofo político respetable. Más o menos. Bueno, de vez en cuando te pones un poco libertario y criticoncete con las instituciones. De hecho, sueltas un día que el matrimonio es un monopolio represivo. Pero con la boca pequeña, porque cuando se te cruza un día, de buenas a primeras, una feminista que viene de París de feministear con una nena debajo del brazo fruto de sus amoríos con un americano, te casas con ella. Eres un romántico, qué cojones. Y lo del matrimonio y eso, no iba en serio. Era broma, hombre. Y tienes otra hija. Pero va tu mujer y se le ocurre morirse. Dos bebés. Dos bebés hembras. Tienes miedo, y no puede decirse que sea infundado… Houston, Houston. ¡Tenemos un problema! ¡Sálvese quien pueda! Piensa, piensa… ¡haz algo, antes de que crezcan y sea demasiado tarde! ¡Vamos, filósofo, que es para hoy!

¡Ya lo tengo! ¡Voy a casarme otra vez! Con una mujer repelente y antipática que tenga otros dos hijos, que así me dan el carnet de familia numerosa. Los rodearé  a todos de pensadores libertarios admiradores de mi obra (de la escrita, vaya…), políticos revolucionarios y poetas románticos. ¿Qué puede salir mal? ¿Eh?

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Leo Autoras Octubre

#LeoAutorasOct es una iniciativa creada en 2016 alrededor del día de la mujer escritora (14 de octubre). Su objetivo es darle visibilidad y máxima difusión a la literatura escrita por mujeres.  

Espero a estas alturas que si a alguien se le está pasando por la cabeza hacer la estúpida pregunta de «y el día de los hombres escritores para cuándo», o se le está ocurriendo dejar un inspirado ―y extenso; siempre son extensos, qué pereza, virgen santa― comentario explicándome cómo va esto del feminismo de verdad (Trade Mark, todos los derechos reservados) sepa que se puede ir a la mierda y que su opinión que nadie ha pedido me chupa un pie. Digamos que yo soy atea y no, no se me ocurre plantarme el domingo en el altar mayor de la catedral primada de Toledo a gritar que me cago en Dios. ¿Estamos?

Dicho esto, para más información aquí está el blog: https://leoautorasoct.wordpress.com/

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Los clásicos

Hace poco leyeron mis pobres ojos un hilo en Twitter que me entristeció mucho. La prepotencia, malas maneras e incluso los insultos de este señor tan seguro de qué es la literatura de verdad (marca registrada) al que Kate Lynnon le dedicó esta entrada seguramente han convencido a no pocas personas reticientes a no acercarse a un clásico ni para tocarlo con un palo.

Y ahora es cuando los demás salimos a la plaza y tenemos que contrarrestar el daño… o al menos intentarlo. Esta entrada la escribí para Paraíso4 allá por el 2013 y creo que tiene todo el sentido recuperarla ahora, ya que ando releyendo para el Club de Lectura Marcapáginas de la Biblioteca Pública de Valladolid El jugador (Fiodor M. Dostoievski) y estoy disfrutando como una gorrina.

Nunca he tenido con ellos una relación de amor verdadero. Más que atracción, sentía por ellos respeto, como por las personas mayores de canas venerables y presencia seria. Pero ahora que me miro en el espejo y asoma algún hijoputa pelo blanco y cada vez me cuesta menos levantar la ceja izquierda (años de práctica han acabado cincelando esa mueca escéptica en la cara) los empiezo a contemplar desde una nueva perspectiva. Empiezo a notarlos menos distantes, más accesibles. Sigue leyendo

Aquí no se reseña, aquí se habla de libros. Y punto pelota.

A lo largo de los años he tenido más de un rifirrafe online a propósito de «quien nos creemos que somos los reseñadores». Yo suelo mirar para todos los lados, para saber a quién le dicen, porque lo que es a mí no. Aquí esta mi «acusatio manifiesta», un texto originalmente escrito en agosto de 2016 para El Vals de la Araña que no se llegó a publicar.

Reseña.

  1. f. Narración sucinta.
  2. f. Noticia y examen de una obra literaria o científica.
  3. f. Revista que se hace de la tropa.
  4. f. Nota que se toma de los rasgos distintivos de alguien o algo para su identificación.
  5. f. p. us. Señal que anuncia o da a entender algo.

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Yo tampoco me fijaba

Artículo originalmente publicado en El Vals de la Araña en diciembre de 2017. Me sorprendió (todavía no sé si para bien) la difusión que alcanzó (llaménosle “éxito”, así, entre comillas). Lo recupero porque el contenido de este artículo lo considero vigente. Y porque me recuerda que tener un éxito, por pequeño y de mierda que sea, hay quien no te lo va a perdonar.

Yo solía decir eso, que yo no me fijaba en sin un libro estaba escrito por una mujer o un hombre, si no en que el libro me pareciera atractivo. Yo también creía que esta variable no influía en mi criterio a la hora de elegir lecturas. Sigue leyendo