Rehenes

Ahora ya sabeis por qué no soy de esas personas que no prestan libros. Con lo bien que me lo paso cuando no regresan resarciéndome de la pérdida. Vosotros veréis, si queréis que os preste un libro… Microrrelato escrito en 2012 para Paraíso4.

Querida hermanita:

Deja de mirar con incredulidad ese hueco vacío en tu estantería: obra en mi poder y no te será reintegrado hasta que no hagas lo propio con el mío. No me mientas, lo vi con mis propios ojos, ignominiosamente flaqueado por esas porquerías que lees. ¡Burdo intento de camuflaje!

Si mis exigencias no son satisfechas, leeré tu libro, armada con rotuladores fluorescentes de todos los colores: no dudaré en usarlos.  Sabes que no bromeo, no me pongas a prueba. Para mí tampoco es plato de gusto, siento aún más desprecio por los autores de tu biblioteca que tú por los de la mía. Lo cual no ha impedido que hayas rapiñado mi estantería en casa de la mama, refugio que creía a salvo de tus garras. ¡Arpía!

Seamos razonables y solucionemos este desagradable incidente como personas civilizadas. Devuélveme mi libro y nadie resultará herido.

Besitos

El microrrelato, teoría e historia

Antes de empezar a subir microrrelatos se me había ocurrido escribir un pequeño artículo sobre qué es y sobre todo qué no es un microrrelato… pero sobre esto existe abundante bibliografía y nada mejor que leerla.

El microrrelato, teoría e historia.

David Lagmanovich.

Menoscuarto (Palencia, 2006) 347 páginas.

El microrrelato parece haberse puesto de moda como formato en estos tiempos digitales de prisas para todo en los que retener la atención del lector digital más de cinco minutos es un logro. Pero no confundamos rápido con fácil, porque lo que sí es todo un logro es condensar en el pequeño espacio de un micro una historia, y no un fragmento de una historia, una sinopsis de algo mayor o una anécdota. Sigue leyendo